El Ayuntamiento de Cabana promociona el patrimonio en la zona más amenazada por el proyecto eólico Mouriños

Alto da Fernandiña.

Si el plan eólico de Naturgy llega a salir adelante, las únicas Perseidas que podrán observarse en próximas ediciones de la “” desde el Alto de A Fernandiña serán un conjunto de gigantescos aerogeneradores que triplican la altura de la Torre de Hércules de

Parece una broma pesada que los afines al alcalde del en Cabana José Muíño pretendan imponer su gestión como basada en la protección del cuando este proyecto eólico, para el que el regidor ha dado todos los permisos, puede afectar sin remedio a dos bienes arqueológicos catalogados de primer orden, como son el Castelo de Borneiro y la Mámoa del Pico de Sinde.

Debido a la importancia de los yacimientos, GA15014003 (perteneciente a la Edad del Hierro con posterior ocupación medieval) y GA15014046 (Neolítico), aún teniendo en cuenta el correspondiente balizado, el pretendido control de los movimientos de tierras e incluso la hipotética inspección de los perfiles de las zanjas abiertas para las líneas de interconexión subterráneas, hay un inevitable impacto derivado del establecimiento de las vías de acceso una vez finalizadas, que es el incremento de accesibilidad para el común del público y el consiguiente tránsito de vehículos a motor, algo que en el caso de la Mámoa del Pico de Sinde es especialmente preocupante.

La comparativa de alturas entre los aerogeneneradores que plantea Naturgy hace ver cuál es el verdadero impacto del proyecto eólico.

A esto hay que sumar el impacto de la línea de evacuación eléctrica del otro parque eólico que Naturgy que llega desde Laxe, pues la promotora ha reconocido en la documentación ambiental presentada a consulta pública que el tendido será “altamente visible” en más de 75% del trazado desde el Alto da Fernandiña, y afectará a tres comarcas de alto valor paisajístico (Costa da Morte, Terra de Soneira y Bergantiños) comprendidas dentro del Gran Área Paisajística de “Chairas e Fosas Occidentais”.

Teniendo en cuenta además el hormigonado del acceso inferior al Castro de Borneiro permitido sin mayores problemas por el consistorio y la utilización interesada que una y otra vez se repite en el Dolmen de Dombate, origen del recorrido, más que una “Ruta das Estrelas” en defensa del patrimonio natural y cultural, la propuesta municipal más bien parece haberse convertido en una “ruta estrellada”.

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